¿ESTRENAS CASA y no sabes por donde empezar?

Por fin, estás a punto de recibir las llaves de tu nueva casa y la ilusión te invade. ¡Vas a ser propietario! Posiblemente, será uno de los pasos más importantes que tendrás que dar en tu vida. La compra de una vivienda donde seguramente pasarás el resto de tu existencia, es una decisión seria, muy seria.


Has hecho una gran inversión en la compra de la vivienda y ahora que ya estás a escasos meses de entrar por la puerta de tu nueva casa, de repente te haces un millón de preguntas.


¿Qué muebles pongo? ¿Quedará bien esta butaca con el sofá? ¿Entrará una mesa de comedor grande? ¿Ese mueble de televisión que nos gustó, será demasiado pequeño? ¿Quién puede reformar la cocina? ¿Donde compro las mamparas de ducha? ¿Quién puede hacerme el interior de los armarios?

Y un sinfín de dudas más que te asaltarán a la hora de decorar o reformar tu nueva casa. Por no hablar, de los pormenores. Tanto si es de obra nueva como de segunda mano, será necesario ponerla a punto para entrar a vivir.

PISO DE OBRA NUEVA


Normalmente, las viviendas de obra nueva no suelen venir equipadas del todo. Por lo general, vienen desprovistas de mamparas de ducha, espejos y en ocasiones sin muebles de baño, los armarios están sin vestir y un largo etcétera de detalles de los que no serás consciente hasta que estés viviendo allí.

Las casas de segunda mano son otra historia ya que por lo general necesitarán una pequeña o gran reforma para poner la casa a punto y a tu gusto. Hoy en día es muy difícil encontrar una casa de segunda mano a la que no le haga falta un buen repaso, y cuando decimos repaso, nos referimos a “reforma”, esa palabra de la que solemos huir. Baños y cocina antiguos, suelos y puertas viejas o de otra época, el dichoso “gotelé” o esas ventanas que no cierran bien y por donde puedes oír hasta la conversación de los que están en la calle. Por nuestra experiencia, en las casas de segunda mano con unos cuantos añitos, siempre hay algo que hacer antes de entrar a vivir, si no quieres arrepentirte de la compra unos meses después. Eso, siempre y cuando no quieras además hacer cambios de distribución, conseguir un baño extra o hacer cualquier tipo de reforma adicional a la casa.

PISO DE SEGUNDA MANO


¿a qué te enfrentas ahora?


Has comprado tu casita, te hace tanta ilusión montar tu nuevo hogar que te lías la manta a la cabeza y decides hacer todo por tu cuenta. ​ Equipar una casa al completo, es un arduo trabajo para el que hay que estar preparado y armarse de paciencia si no quieres morir en el intento y odiar tu nueva casa desde la primera semana.

Si el piso en cuestión es de obra nueva y no viene equipado del todo, tendrás que buscar buenos profesionales para poner mamparas de ducha, espejos de baño, vestir los armarios, completar la cocina y algún trabajito más como poner focos en el techo que en ocasiones son escasos o directamente no llevan o cambiarlos de sitio porque te darás cuenta que están mal repartidos. Esto tiene la ventaja de que podrás poner a tu santo gusto todo lo que falta pero como contrapartida tendrás que encontrar a los profesionales adecuados de las distintas áreas, bien por recomendación o bien dedicarte a la búsqueda en Internet. Esto equivale a echar unas cuantas horas de tu tiempo tanto en la búsqueda de los profesionales como en la ejecución de los trabajos y hay un famoso dicho que dice "el tiempo es oro"

Si además no tienes muy claro qué quieres, es fácil que te líes y lo más probable es que termines poniendo algo más caro de lo que pensabas y que después del trabajo terminado no te termine de convencer del todo.

Si por el contrario tu nueva casa es de segunda mano y te vas a enfrentar a una reforma, más vale que tengas las ideas claras antes de empezar si no quieres que la cosa se te vaya de las manos tanto en "gastos" como en "gustos".


Ten en cuenta que a la hora de hacer una reforma tendrás que tomar muchas, muchísimas decisiones, como elegir azulejos, suelos, sanitarios, donde colocar los enchufes (cuidado con esto, porque se lleva un dineral si no decides bien) elegir el color y el acabado de las paredes y un largo etcétera de decisiones, por no hablar de las complicaciones que pueden surgir en pisos antiguos: suelos y paredes irregulares, techos combados, electricidad que no cumple la normativa, tuberías de hierro...

Si no tienes una idea clara desde el principio, irás tomando decisiones sobre la marcha, lo que aumentará de manera considerable el presupuesto que tuvieses previsto para la reforma y el resultado final tampoco será lo que esperabas.

En cuanto a mobiliario de cocina, azulejos, suelos, etc... aquí si que podemos decir que existe un verdadero mundo de posibilidades y que lo más probable es que después de dos o tres fines de semana viendo azulejos y suelos termines hasta el gorro y te decantes por lo primero que te guste sin tener en cuenta otros factores y que más tarde te arrepientas de la decisión.


Supongamos que ya tienes una cuadrilla para realizar todos los trabajos, ahora prepárate para pasarte una o dos veces a la semana para seguir los trabajos de cerca. Como decíamos antes las decisiones deberías tomarlas tú y los trabajadores no van a estar llamándote ante cualquier duda que les surja. Así que a no ser que seas la persona con más tiempo libre del mundo para estar viendo el paso a paso de la obra, los albañiles tomarán sus propias decisiones en la mayoría de las ocasiones. En nuestra humilde opinión y sin ánimo de ofender a nadie, hemos visto verdaderas maravillas en cuanto a obras se refiere, pero también hemos visto más veces de las que quisiéramos verdaderas chapuzas y clientes que nos llaman para arreglar el estropicio que les han hecho. Por lo tanto, todo lo que conlleve un doble trabajo, también te llevará un doble gasto.



Estas son, a grandes rasgos, algunas de las cosas a las que te enfrentarás sobre la puesta a punto de la casa... Ahora vamos con la segunda parte que tampoco se queda corta.

" Llevas empleando varios fines de semana, por no decir meses, en buscar los muebles que encajen con tu estilo. Has visitado las tiendas más típicas que todos conocemos y todos los polígonos de la periferia en busca de tus muebles ideales. Después de mucho discutir (las parejas lo entenderéis) y recorrer todas las tiendas habidas y por haber, por fin los habéis elegido. No son del todo lo que queríais porque buscabais algo más original, pero tampoco habéis encontrado otra cosa y además el tiempo apremia porque os queréis mudar a vuestra casa cuanto antes.

Hacéis la compra de los muebles y ahora viene lo bueno...


1- Prepárate para esperar a que los lleven a casa... Por experiencia te diremos que nunca, jamás, te llegarán el mismo día o que el día concertado no se presenten, por lo que tendrás que tener tiempo libre o sobornar a tu conserje o a algún familiar para que esté en el piso según vayan llegando los muebles. Teniendo en cuenta por supuesto que a veces no te avisan con antelación de que van a servirte el mueble y que el operario en cuestión te llamará a las once de la mañana para decirte que está en el portal de tu casa y que no le abre nadie la puerta.


2 - Dependiendo de donde hayas comprado tus muebles, está de moda el modus operandi de Ikea y tendrás que ejercer de "Juan Palomo" Yo me lo guiso, yo me lo como. Así que ármate de paciencia, saca los 293 tornillos y ponte a montar muebles uno a uno. Cuando vayas por el cuarto, nos cuentas...


3 - La cómoda para tu dormitorio, esa que compraste en aquella tienda... ¡Maldición! Después de quitar las tres toneladas de embalaje viene con una pata rota. En algunas tiendas, tienen el servicio de entrega en la habitación que quieras y ellos se llevan el embalaje, pero ¡Ojo! no en todos los sitios lo tienen, y por supuesto, en ninguno es un un servicio gratuito. Si es el caso, y te encuentras el mueble roto, el chico de montaje pasará un parte, si por el contrario lo has hecho todo por tu cuenta, te toca reclamar el cambio del mueble y esto te llevará unos cuantos días o semanas más y eso en el caso de que te lo quieran cambiar.


4 - Cuando elegiste los muebles del salón en tu cabecita se veían perfectos, ahora que los tienes todos juntos te estás dando cuenta que no combinan igual de bien. La mesa de comedor es demasiado oscura y se come visualmente la mitad del espacio y las sillas que te parecían cómodas con esos brazos, no has caído en la cuenta que ahora no entran bien debajo de la mesa y que tus invitados tendrán que comer a 50 centímetros de su plato. Además te has pasado con el tamaño del sofá y la lámpara de pie para tus momentos de lectura, se encuentra en un rincón en el que no hay enchufe.

¡Horror! En este punto, no hay marcha atrás. Tendrás que convivir con esos muebles unos cuantos años porque han sido parte de la inversión para tu nueva casa, así que, o los vendes por wallapop perdiendo pasta o te tocará acarrear con ellos al menos cinco añitos para recuperarte de la inversión.


5 - Todo esto te ha llevado más tiempo del que esperabas y necesitas urgentemente irte a vivir al piso nuevo. El trabajo, los niños, y el día a día... Y así sin darte cuenta, llevas seis meses viviendo en tu nueva casa. Aún te queda alguna que otra caja por colocar de las cosas que traías de tu antiguo piso, pero como tienes una habitación extra vas acumulando todo ahí hasta que tengas un hueco. Estáis tan cansados de estos meses que ya no os apetece ir a buscar lámparas así que de momento os apañáis con la bombilla colgando del cable. Lo que menos gracia os hace es que los vecinos de enfrente vean vuestra vida como en el "13 Rue del Percebe", pero claro, no habéis tenido tiempo de ir a mirar cortinas aún.


Hemos visitado la casa de muchos clientes que después de años siguen con la bombilla colgando, sin cortinas, con cajas aún por colocar, con muebles heredados del piso antiguo que quedan como parches en la nueva casa y todos coinciden en una cosa: "No lo siento como mi hogar, parece que estamos de paso"

¿TE IMAGINAS ENTRAR EN TU NUEVA CASA Y ENCONTRAR HASTA EL ÚLTIMO DETALLE LISTO?

Imagínate que lo único que tuvieses que hacer en tu nueva casa fuese colocar tus cosas más personales, libros, ropa y demás enseres que hayas traído de tu anterior vivienda. ¿Parece una utopía, verdad?

4 consejos para no morir en el intento

Si después de leer hasta aquí, sigues con la intención de hacerlo todo por tu cuenta, te damos algunos consejos para llevarlo lo mejor posible.


1 - Asegúrate de tener claro lo que quieres desde el principio. Ten claros tus gustos y tus necesidades presentes y futuras. Esto te ayudará a tener un mayor control sobre los gastos que estás dispuesto a asumir.


2 - No te lleves los muebles que tienes en tu actual piso a tu casa nueva, a no ser que sean como nosotros llamamos "Joyas de la Corona", es decir, que tengan un gran valor sentimental, sean muebles recientemente nuevos o que te encanten. Si te los llevas para salir del paso se quedarán por unos cuantos años más en tu vida además de tener que pagar la mudanza para que te los lleven. ¡Llévate lo que realmente te haga feliz! Suena a tópico pero estás creando un hogar, no un lugar de paso. Si lo que te rodea te hace feliz, amarás tu casa.


3 - Ni se te ocurra hacer la obra tú mismo, puede ser el principio del fin.


4 - Los foros, páginas de decoración o incluso Pinterest, pueden ayudarte a recabar ideas, pero llevarlas a cabo es otra historia. No compres a lo loco hasta que no tengas claro que va a quedar bien.



Si te has agobiado solo con pensar en poner todo esto en marcha, siempre puedes contratar los servicios de una empresa que lo gestione todo. Por ejemplo "La nuestra".


En KELE VOY A HACER, llevamos años creando hogares para que ordenar tus cosas sea de lo único que tengas que preocuparte. Desde el principio y antes de empezar podrás ver el resultado final, sin sorpresas y haciendo una buena inversión.

INFOGRAFÍAS EN 3D RESULTADO FINAL

Si después de haber leído nuestro post te encuentras en un mar de dudas, puedes escribirnos o llamarnos para contarnos tu caso.

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